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18 Nov 2018
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Testimonio de Julio César Villanueva, colaborador de IDDEA

 

Al principio había dudas de cómo iba a funcionar todo esto, pero, cuando te empiezas a involucrar en el programa todo cambia. La mayoría de los que estamos aquí tenemos problemas; uno de los más grandes que tuve fue la adicción y el alcoholismo, empecé desde los 8 años y a los 16 ya había estado en un centro de rehabilitación. Tengo 22 años que no tomo alcohol y 19 que no consumo droga, empecé desde abajo, me costó mucho trabajo subir pero claro que necesité ayuda de las demás personas. Muchas veces pensamos que no necesitamos de nadie para solucionar nuestras broncas y desde ahí estamos mal.

Cuando empecé a ver el Modelo ELA, vi que se relacionaba con lo que ya había vivido y me ayudó a tomar iniciativa para que mis compañeros se animaran a abrirse.

A veces te tienen en el concepto de que eres una persona amargada o estresada, estuve un tiempo trabajando en un área diferente y tuve problemas con mis compañeros por la competencia. Yo era muy explosivo, reconozco que el Modelo ELA me ha ayudado a bajar esa impulsividad. Incluso cuando llegaba a mi casa estaba estresado, mis hijos tenían miedo en vez de gusto porque yo llegara.

Ahora me pongo a pensar un poco más las cosas antes de reaccionar. Me costaba mucho trabajo manejar mis emociones. Uno de mis compañeros me preguntó por ese cambio, yo les dije que fue por mi Grupo Bienestar de ELA, a mí sí me ha servido. Mis compañeros han permitido esa confianza al escuchar a los demás, la apoyar.

 A veces uno se ahoga en un vaso de agua. Está en uno mismo cooperar y abrirse para dejarse ayudar. Siempre cargamos una mochilita, entre más piedras le echas, se hace más pesada, es bueno descargarla al estar con los compañeros, sales más relajado, más tranquilo.  Les diría que se dieran la oportunidad.